
Cómo cuidar la salud después de los 60: claves para mantener la autonomía
El envejecimiento requiere adaptar los cuidados de salud a las necesidades de cada persona, con prevención, actividad física, seguimiento médico y redes de apoyo.
La población mundial está envejeciendo y el cuidado de la salud después de los 60 años adquiere una importancia creciente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que para 2030 una de cada seis personas tendrá 60 años o más, mientras que las diferencias entre individuos hacen necesario evitar un modelo único de atención. Algunas personas mantienen una alta capacidad física y autonomía durante décadas, mientras otras pueden necesitar apoyos adicionales.
Chile refleja esta transformación demográfica. El Censo 2024 registró 2,59 millones de personas de 65 años o más, equivalentes al 14% de la población censada, frente al 6,5% registrado en 1992. El índice de envejecimiento también llegó a 79 personas de 65 años o más por cada 100 menores de 15 años.
Para cuidar la salud después de los 60, uno de los puntos centrales es mantener un seguimiento médico acorde con las condiciones individuales. Controles, estudios, medicamentos y consultas con distintos especialistas pueden formar parte de esta etapa, pero las necesidades no son iguales para todas las personas. La OMS plantea que la atención debe centrarse en la persona y considerar sus capacidades, entorno y objetivos, en lugar de asociar automáticamente la edad con dependencia.
Actividad física, alimentación y prevención
La actividad física también cumple un papel relevante. Para los adultos de 65 años o más, la OMS recomienda mantener las pautas generales de actividad física y, cuando existe movilidad reducida, incorporar ejercicios destinados a mejorar el equilibrio y prevenir caídas al menos tres días por semana. Cuando una condición de salud impide alcanzar las recomendaciones generales, la indicación es mantenerse físicamente activo dentro de las capacidades de cada persona.
La alimentación equilibrada, evitar el tabaco y mantener hábitos saludables a lo largo de la vida también forman parte de las medidas asociadas con un envejecimiento saludable. Sin embargo, las recomendaciones concretas pueden variar según enfermedades crónicas, tratamientos y necesidades nutricionales, por lo que cualquier cambio importante en la dieta o en la actividad física conviene revisarlo con un profesional de salud.
Otro aspecto que puede pasar inadvertido es la salud social. Mantener vínculos familiares, amistades, actividades comunitarias o espacios de participación puede contribuir al bienestar. La OMS considera que el aislamiento social y la soledad afectan la salud física y mental, la calidad de vida y la longevidad, y señala que tanto las actividades presenciales como algunas intervenciones digitales pueden favorecer la conexión social.
Atención accesible para mantener la autonomía
La tecnología puede facilitar parte de los cuidados mediante consultas a distancia, agendas digitales, resultados de exámenes y otros servicios, pero no todas las personas tienen el mismo nivel de familiaridad con estas herramientas. Por ello, los sistemas de atención pueden combinar canales digitales con alternativas telefónicas o presenciales y orientación humana cuando sea necesario.
En Chile, Bupa Seguros implementó Bupa Conecta, un modelo dirigido a más de 14 mil afiliados adultos mayores que incorpora orientación sobre beneficios y coberturas, apoyo en procesos de reembolso, agendamiento asistido y atención presencial, telefónica, digital y vía WhatsApp. La iniciativa también incorpora ejecutivos mayores de 60 años para atender a personas de su misma generación. La propuesta parte de una premisa relevante para el envejecimiento: recibir apoyo para navegar el sistema de salud no implica perder autonomía, sino contar con información y herramientas para tomar decisiones sobre el propio cuidado.










