
Viajar siendo vegana: claves prácticas para un turismo sin crueldad
Cinco recomendaciones esenciales para recorrer el mundo respetando a los animales y el planeta.
El crecimiento del veganismo a escala global está transformando también la forma de viajar. Según datos de la Vegan Society, el número de personas que siguen este estilo de vida ha aumentado un 160 % en la última década, una cifra que confirma que la sostenibilidad, la conciencia ambiental y la ética animal han dejado de ser una moda pasajera para consolidarse como una manera de entender el consumo y el ocio, incluido el turismo.
Este cambio de mentalidad ha llegado con fuerza a la industria de los viajes, que cada vez incorpora más alternativas alineadas con los valores del veganismo, una filosofía que va más allá de la alimentación y que se apoya, como señalan quienes la practican, en “principios éticos, ambientales y de salud”. Hoteles, aerolíneas y destinos comienzan a adaptarse a una demanda que busca experiencias coherentes y libres de explotación animal.
Practicar turismo vegano implica cuidar cada detalle del viaje. No se trata únicamente de consumir comida de origen vegetal, sino de alojarse en espacios donde no se utilicen materiales como cuero, lana, seda o plumas, de emplear cosmética no testada en animales y de priorizar establecimientos y transportes con políticas pet-friendly que faciliten viajar con animales de compañía.
Uno de los primeros pasos es elegir destinos donde esta filosofía esté integrada en la vida cotidiana. Países como la India, con una tradición mayoritariamente vegetariana —entre el 20 % y el 40 % de su población—, ofrecen una base gastronómica vegetal muy arraigada. En Europa, ciudades como Londres lideran el movimiento con más de 350 negocios veganos, seguidas por Berlín y Barcelona, que vive una expansión constante de restaurantes especializados.
El transporte aéreo también ha comenzado a responder a esta demanda. Varias compañías incluyen menús específicos para pasajeros veganos y vegetarianos. Scandinavian Airlines destaca por colaborar con chefs especializados en cocina vegetal y por ofrecer opciones veganas en todos sus vuelos. Swiss Airlines, por su parte, se inspira en el histórico restaurante Haus Hiltl de Zúrich, mientras que Aeroflot y Alitalia amplían su oferta con menús especiales y aperitivos vegetarianos en determinadas rutas.
En cuanto al alojamiento, la oferta de hoteles con gastronomía 100 % vegetal crece de forma sostenida. En Europa sobresalen La Vimea, en Italia, y Goji Vegan, en la isla griega de Rodas. En España, Villa Vegana, en Mallorca, fue pionera en 2013 al apostar por una propuesta hotelera totalmente libre de productos de origen animal, integrada en el entorno natural y coherente con los valores del turismo sostenible.
Algunos establecimientos van un paso más allá y extienden el compromiso vegano a la arquitectura y la decoración. En destinos como Costa Rica proliferan los eco-lodges que utilizan materiales respetuosos con el medio ambiente y promueven una experiencia de bajo impacto ambiental. Hotel boutique Capitán Suizo, en Playa Tamarindo, o La Leona Ecolodge, en el Parque Nacional de Corcovado, son ejemplos de esta apuesta integral por la sostenibilidad.
La experiencia se completa con amenities y cosmética alineados con estos principios. Hoteles como Saorsa 1875, en Escocia, o The Farm at San Benito, en Filipinas, ofrecen productos veganos y programas de bienestar. En España, Casa Albets, en Lladurs (Lleida), combina historia, hospitalidad, cosmética ecológica y una clara vocación pet-friendly, consolidándose como referente del turismo ético.










